Cuando Animales Fantásticos y dónde encontrarlos llegó a los cines en 2016, parecía la sucesora natural de Harry Potter. El Mundo Mágico seguía teniendo millones de seguidores y la película recaudó más de 800 millones de dólares. Sin embargo, apenas seis años después, la historia de Newt Scamander quedó paralizada tras tres películas. ¿Qué ocurrió?
La principal diferencia respecto a Harry Potter estaba en el origen de ambas historias. Las ocho películas originales partían de siete novelas que ya tenían una estructura narrativa definida, mientras que Animales Fantásticos tuvo que construir su historia prácticamente desde cero a partir de un pequeño libro complementario. La propia saga terminó intentando abarcar demasiados frentes: Newt, Grindelwald, Dumbledore, Credence, los secretos de la familia Dumbledore y una guerra mágica que debía desarrollarse durante varias películas.
El resultado fue una historia cada vez más alejada de aquello que había hecho especial a Harry Potter. El segundo filme recibió críticas por su argumento excesivamente complejo y la tercera entrega, Los secretos de Dumbledore, redujo todavía más su rendimiento comercial: terminó recaudando alrededor de 405 millones de dólares en todo el mundo, frente a los más de 800 millones de la primera película.
A esto se sumaron problemas de producción y controversias alrededor de algunos miembros del reparto, además de cambios importantes como la sustitución de Johnny Depp por Mads Mikkelsen como Grindelwald. Todo ello convirtió una saga que pretendía tener cinco películas en una franquicia cuyo futuro terminó quedando en suspenso. En 2024, Jude Law reconocía que, con la nueva serie de Harry Potter en marcha, probablemente Warner Bros. concentraría sus esfuerzos en ella.
La serie de HBO juega con otras cartas
La nueva adaptación tiene precisamente aquello que Animales Fantásticos no tenía: los libros como hoja de ruta.
HBO no necesita inventar una nueva guerra mágica ni crear una generación anterior de personajes para mantener vivo el Mundo Mágico. Tiene siete novelas con una historia completa, personajes desarrollados y cientos de detalles que las películas tuvieron que condensar o directamente eliminar.
Eso abre una oportunidad especialmente interesante. La serie puede recuperar elementos como Peeves, las clases de Hogwarts, las relaciones entre los alumnos, el papel de personajes secundarios o tramas que quedaron reducidas en las películas. Y, sobre todo, puede dedicar mucho más tiempo a construir Hogwarts como un lugar vivo.
Además, HBO ha planteado la adaptación como una historia de siete temporadas, con una temporada basada en cada novela. La segunda temporada, centrada en La cámara secreta, ya está oficialmente aprobada y tiene previsto comenzar su rodaje en otoño de 2026.
Pero eso no significa que el éxito esté garantizado.
La serie tendrá que demostrar que puede ofrecer algo más que nostalgia. Las películas originales forman parte de la infancia de millones de espectadores y comparar constantemente cada plano, actor o decorado con aquella versión podría convertirse en una trampa.
La clave estará probablemente en entender que la nueva serie no necesita sustituir a las películas. Su oportunidad está en hacer algo diferente: contar de nuevo la historia de Harry, Ron y Hermione con el espacio necesario para recuperar todo aquello que quedó fuera de la pantalla.
Animales Fantásticos demostró que el nombre de Harry Potter por sí solo no garantiza una franquicia. La nueva serie tiene algo mucho más importante: una historia que ya demostró funcionar en los libros. Ahora queda comprobar si HBO sabe aprovecharla sin perder la magia que hizo que millones de lectores quisieran regresar a Hogwarts.