La web oficial de Harry Potter ha repasado los hechizos y las pociones que estudian los alumnos de primer año en Harry Potter y la piedra filosofal y desde Ecos de Azkaban queremos recopilarlos y traducirlos para vosotros. Estos contenidos adquieren un interés especial con la nueva serie de HBO, que tendrá la oportunidad de mostrar con más detalle la vida cotidiana de los estudiantes y las clases que las películas tuvieron que condensar.
De una cerilla a una aguja: la transformación
En las primeras clases de Transformaciones, impartidas por Minerva McGonagall, los alumnos practican convirtiendo cerillas en agujas. Se trata del encantamiento Acufors. La tarea parece sencilla, pero exige concentración y control sobre una de las ramas más complejas de la magia.
Hermione destaca desde el principio, mientras Harry y sus compañeros todavía tienen que dominar los fundamentos. Esta escena también permite entender por qué McGonagall es una profesora tan exigente: en Transformaciones, un error puede tener consecuencias importantes.
El hechizo de levitación
Si existe un encantamiento que define el primer año del trío, es Wingardium Leviosa. En las clases de Encantamientos de Filius Flitwick, los estudiantes aprenden a levitar objetos ligeros, empezando por una pluma.
La pronunciación y el movimiento de la varita son esenciales. Ron descubre la importancia de escuchar a Hermione cuando el trío se enfrenta al trol de montaña: el hechizo que permite levantar su garrote acaba siendo decisivo para sobrevivir.
La escena demuestra que los conocimientos adquiridos en el aula pueden convertirse en herramientas para resolver problemas reales. También revela cómo las diferencias entre los protagonistas —la preparación de Hermione, la improvisación de Harry y el carácter impulsivo de Ron— terminan complementándose.
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Pociones
En las mazmorras, Severus Snape enseña una magia que no necesita grandes movimientos de varita. Preparar una poción requiere conocer los ingredientes, respetar las cantidades y seguir cada paso con precisión.
Durante los exámenes de primero, los estudiantes deben recordar cómo elaborar la poción para olvidar, cuyos ingredientes conocidos incluyen agua del río Lete, valeriana y bayas de muérdago. Es una buena muestra de que la formación mágica también depende de la memoria y del método, no solo del talento natural.
La relación de Harry con Snape añade otra dimensión a estas lecciones: el aula se convierte desde el principio en un lugar de tensión, prejuicios y rivalidad.
Los hechizos que Hermione aprende por su cuenta
El talento de Hermione va más allá del programa escolar. Durante su primer curso, utiliza varios encantamientos que resultan fundamentales para la aventura:
Lumos no, llamas azules: Hermione produce fuego mágico de color azul que puede transportar en un recipiente. Le sirve para distraer a Snape durante un partido de quidditch y para ayudar a sus amigos frente al lazo del diablo.
Alohomora: el encantamiento de apertura permite al trío acceder a lugares cerrados y descubrir secretos que deberían permanecer ocultos.
Petrificus Totalus: la maldición corporal completa deja inmovilizado a Neville cuando intenta impedir que sus amigos abandonen la sala común de Gryffindor.
Un encantamiento para animar una pancarta: Hermione ayuda a que la decoración de apoyo a Gryffindor cobre vida antes del primer partido de quidditch de Harry.
Estos ejemplos reflejan una característica esencial de Hermione: su curiosidad la lleva a aprender más de lo estrictamente necesario. Sin embargo, también plantean una cuestión interesante sobre la adaptación: ¿mostrará HBO cómo consigue dominar esos hechizos siendo todavía una alumna de once años?


