El actor ha señalado que su relación con la saga viene de mucho antes de su incorporación al reparto. Según explicó en entrevistas recientes, es fan de los libros desde niño y volvió a ellos de adulto a través de los audiolibros narrados por Stephen Fry, que escucha habitualmente por las noches. Para Harington, las novelas siguen teniendo una importancia personal considerable.
Pero hay otro motivo especialmente interesante para los seguidores: el formato televisivo. Harington considera que una adaptación por temporadas permite explorar los libros con una profundidad que las películas no podían alcanzar. Su argumento coincide con una de las grandes expectativas depositadas en la producción de HBO: recuperar escenas, personajes y matices que tuvieron que desaparecer en las películas por las limitaciones de duración.
Y Lockhart es precisamente un personaje que puede beneficiarse de ese espacio adicional. En La cámara secreta, el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras no es simplemente un impostor cómico. Su obsesión con la fama, sus autobiografías y su incapacidad para realizar los hechizos que presume dominar construyen una sátira sobre la celebridad y la imagen pública.
Kenneth Branagh convirtió al personaje en uno de los secundarios más recordados de la película de 2002. La serie tendrá ahora la oportunidad de recuperar más momentos del libro, incluido el peculiar protagonismo de Lockhart durante el curso en Hogwarts.
Harington, además, no parte de cero: ya interpretó a Lockhart en la edición de audiolibros con reparto completo de La cámara secreta.
Su decisión también se produce en medio del debate público sobre la relación entre la franquicia y Rowling, que continúa vinculada a la producción como productora ejecutiva. Harington ha centrado públicamente su explicación en su conexión con las novelas y en la posibilidad de llevarlas a televisión con mayor amplitud.
Para HBO, su llegada representa algo más que un cambio de reparto: Lockhart será una de las primeras pruebas de hasta qué punto la serie puede utilizar su formato para recuperar el contenido que las películas tuvieron que dejar atrás.

