En la Madriguera hay un objeto aparentemente cotidiano que resume mejor que ningún otro la relación entre los Weasley: un viejo reloj mágico capaz de saber dónde se encuentra cada miembro de la familia.
El reloj aparece en Harry Potter y el cáliz de fuego, cuando Harry visita por primera vez la Madriguera. En lugar de indicar las horas, sus numerosas manecillas señalan distintas situaciones: «en casa», «trabajo», «colegio», «viaje», «perdido» o «peligro mortal». Cada aguja lleva el nombre de un miembro de la familia.
Un reloj que no mide el tiempo
El funcionamiento exacto del reloj nunca se explica en los libros. No sabemos qué hechizo permite localizar a los Weasley ni cómo determina el estado de cada persona. Lo que sí sabemos es que Molly Weasley lo utiliza constantemente para saber dónde están sus hijos y su marido. Para una familia con siete hijos, algunos de ellos estudiando en Hogwarts, otros trabajando y varios metidos habitualmente en situaciones peligrosas, el objeto tiene una utilidad evidente.
Pero también tiene una dimensión emocional.
Molly no necesita llamar por teléfono a Arthur para saber si ha llegado al trabajo. Tampoco necesita preguntar dónde están sus hijos. Basta con mirar las manecillas.
Cuando Voldemort regresa las agujas se fijan
Uno de los detalles más inquietantes del reloj adquiere importancia cuando Lord Voldemort regresa.
Aunque el reloj no aparece como un elemento central durante el enfrentamiento con Voldemort, la lógica de su funcionamiento permite comprender por qué resulta tan perturbador durante la Segunda Guerra Mágica: cuando la amenaza de Voldemort se extiende por Gran Bretaña, las manecillas de los miembros de la familia Weasley pueden señalar «peligro mortal».
La imagen representa perfectamente la situación de los Weasley durante los últimos libros.
Ya no existe un lugar completamente seguro para ellos. Arthur trabaja en el Ministerio de Magia; Bill y Fleur están vinculados a la lucha contra Voldemort; Charlie continúa fuera de Gran Bretaña; Percy regresa finalmente junto a su familia; y Ron, Ginny y los demás terminan involucrados directamente en la guerra.
La Madriguera deja de ser únicamente un hogar y se convierte en un refugio dentro de un país dominado por el miedo.
