¿Pensabas que el mapa del merodeador era el pico de la comedia en el mundo mágico? Te equivocas. En una entrevista que hicieron estallar de risa a las redes sociales, James y Oliver Phelps demostraron por qué nacieron para sus papeles al soltar una bomba hilarante: El arte del troleo: Los gemelos Weasley confiesan que se conocieron en el casting de Harry Potter. Con una seriedad digna de un premio Oscar, los actores bromearon asegurando que eran completos desconocidos antes de presentarse a las audiciones de la saga cinematográfica.
"Nos vimos en la sala de espera, nos miramos y dijimos: 'Oye, tú te pareces a mí, ¿hacemos degemelos?'", comentaron entre risas durante la entrevista.
Este desternillante momento no es más que la prueba definitiva de que el casting de la franquicia rozó la perfección divina. Los hermanos Phelps no estaban actuando en las películas; simplemente trasladaron su sarcasmo natural, sus respuestas rápidas y su química caótica del salón de su casa directamente a la gran pantalla. Esa capacidad innata para lanzar chistes pesados con el rostro completamente impertérrito y descolocar a los entrevistadores es, en esencia pura, el alma de Fred y George Weasley.
Está claro que el espíritu de Sortilegios Weasley sigue más vivo que nunca en ellos. Décadas después del estreno de la primera película, James y Oliver continúan demostrando que nadie más habría podido encarnar a los gemelos más icónicos del cine de fantasía. Al final, entre broma y broma, nos queda una gran verdad: la verdadera magia de estos personajes no residía en sus varitas, sino en su brillante, cómplice e incorregible sentido del humor.
